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Los niños y la muerte

Por Patricia Grain Jarquin

¿Qué le digo? ¿Le afectará mucho? ¿Le traumatizará? ¿y si mejor no le decimos nada?
Éstas son algunas de las dudas que pueden surgir a la hora de comunicarle a un niño la primera muerte significativa en su entorno, además de ciertos sentimientos de temor acerca del impacto que producirá esta noticia en el menor.
A la hora de explicarle una muerte a un niño, nos suele preocupar mucho las reacciones que pueda tener. A menudo anticipamos unas reacciones que suelen ser propias de los adultos y nos olvidamos de que los niños asumen esta realidad con mucha más naturalidad que nosotros.
¿Cómo decirle?
Los niños, al igual que los adultos, necesitan respuestas y saber. Ya sabemos que, cuando son pequeños, lo preguntan todo sin importarles que las preguntas sean pertinentes o, por el contrario, estén fuera de lugar. Y si el tema de la muerte nos resulta complicado y doloroso a los adultos, no hay que perder de vista que para el niño forma parte del proceso de crecer y del saber, por ello es importante responder del mejor modo posible a sus preguntas. Tal vez no lo hagamos muy bien pero ya con hacer el esfuerzo de contestarles estarán más tranquilos.
Qué pautas seguir para comunicar una muerte a un niño
1.-Elegir un momento de intimidad. Es necesario buscarlo para que así el niño se sienta parte del proceso y tenga la posibilidad de hacer las preguntas que necesite y expresar sus dudas y temores.
2.-La persona que se lo comunique debe de ser cercana. Lo mejor es que sea uno de sus papas. Si esto no fuera posible, que lo haga una persona con la que el niño tenga un vínculo especial, de modo que se sienta atendido y querido.
3.-Hay que estar tranquilo, pero sin inhibir las emociones. En estas circunstancias, es natural que nos emocionemos y es bueno que los niños sepan que las emociones son válidas y se pueden expresar. Solo hay una excepción a esta regla: si la persona que va a comunicar la muerte al niño tiene una emoción muy intensa o desproporcionada, es mejor que elijamos a una persona más neutra de nuestro entorno para explicarle al niño lo relativo a la muerte.
4.-Contestaremos a las preguntas que nos haga. Es normal que el niño quiera saber los detalles relativos a la muerte, así que es de gran importancia contestar con la mayor sinceridad y naturalidad a lo que quiera saber, por exagerado, o doloroso que nos parezca. Podemos aplazar las respuestas que no sepamos, o decirle que tampoco conocemos la respuesta. Siempre y cuando lo hagamos honestamente y no queriendo evitar información que el niño está pidiendo.
5.-No hace falta darle toda la información de golpe. Se puede hacer de manera gradual.
Es importante explicar a los niños cuando alguien fallece
6.-La universalidad: La muerte es algo que nos ocurre a todos
7.-La irreversibilidad: Quien se muere no vuelve a vivir.
8.-La causalidad: Se produce porque hay una interrupción de las funciones vitales.
9.-El porqué: El menor tiene que saber las causas de la muerte del ser querido.
10.-Es normal que los niños piensen que tienen responsabilidad en la muerte de alguien cercano, bien porque son muy egocéntricos de manera natural o porque es normal que en toda relación surjan conflictos que pueden generarles remordimientos. Por ello, en este caso es muy importante aclararles que nadie tiene la culpa de lo ocurrido.
11.-Dejaremos que el niño exprese los sentimientos que quiera. Recordemos que no hay sentimientos buenos ni malos, así que si no los quiere expresar en ese momento, podemos decirles cómo nos sentimos nosotros y que, cuando quieran hablar, estaremos disponibles.
12.-No temamos herir al niño o provocarle algún tipo de trauma. Normalmente los niños viven la muerte de manera más natural que los adultos, tienen experiencias en las películas, la naturaleza, los cuentos, etc. A menudo si se impactan suele ser porque nosotros, como adultos, nos impactamos igualmente y en general les contagiamos esos sentimientos.
Estos son solo algunos detalles sobre la atención a los menores en duelo, que esperamos que les sirvan de ayuda. Cada caso es único y, por eso dejo la abierta la puerta a preguntas y así poder atender cada caso de manera individualizada.

Sobre Julieta Patricia Grain Jarquin

Julieta Patricia Grain Jarquin
“Educadora y psicoterapeuta” Mamá por elección y psicóloga por profesión. Soy egresada de la UIC y de la APM donde he realizado diferentes estudios de psicología, psicopatología, desarrollo infantil y terapia de niños y adolescentes, así como de parejas y crianza. Me gustan los perros, los niños y los libros, elijo ser libre de toda atadura para mí y para los míos. Soy una eterna agradecida de lo que tengo pero mucho más de lo que no tengo porque me enseña cada día.

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