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Doce uvas, muchos deseos,muchos propósitos

DOCE UVAS, MUCHOS DESEOS, MUCHOS PROPÓSITOS

Ya dejamos atras año nuevo, brindamos,  comimos doce uvas, una por cada mes del año; escuchar las doce campanadas, pedir doce deseos o establecer nuevos propósitos,  son parte del ritual que nos separa del año viejo y nos acompaña a darle la bienvenida al año nuevo, con la esperanza de que ahora si cumplamos lo que tanto anhelamos.

Para ese momento, ya superamos la frustración o resignación de que lo que nos propusimos en el  2016 quedó en el recuerdo, ya bromeamos al respecto y le dimos vuelta a la página. Quizá  volveremos a plantear algunos de esos propósitos para el año que sigue con la frase “este año ahora  si voy a…” y aquí una lista interminable de lo que aún no hemos realizado,  total ¿Quién se va a enterar? ¿A quién debemos rendir cuentas?

Nos preguntamos, por qué si deseamos tanto llevar a cabo nuestros propósitos no logramos hacerlos realidad, la respuesta no es tan compleja, la razón es que no emprendemos acciones concretas y constantes. Por ejemplo, si queremos ahorrar para unas vacaciones, lo común es decir “quiero irme de vacaciones” pero no establecemos a qué lugar, cuando queremos ir, cuánto dinero necesitamos y cuánto tiempo va a durar.

Por lo tanto es ambiguo, no hemos establecido nada para empezar a actuar, tenemos que aprender que  si de verdad queremos cumplir nuestros propósitos debemos ser más específicos tal cual agendamos un evento en Facebook, debemos ponerle fecha, hora, lugar y duración y  distribuir grandes propósitos en pequeñas acciones y realizarlos de manera constante.

Para ir a esas vacaciones que anhelamos si especificamos cuando iremos y cuánto costará entonces podremos ahorrar una pequeña cantidad cada día;  porque si establecemos ahorrar cada mes quizá durante esos treinta días  no realizaremos ninguna acción y  cuando llega el fin de mes se complicará lograr el objetivo y diremos ¡ahora si el siguiente mes ahorro! Y así pasará otro año más sin darnos cuenta.

Hay una frase que dice “la gota de agua perfora la roca, no por su fuerza, sino por su constancia” este ejemplo aplica con cualquier otro objetivo que queremos lograr en 2017, hacer ejercicio, comer saludable, quizá tener un nuevo empleo.Pequeñas acciones hacen grandes diferencias y para lograr nuestros propósitos, también debemos reducir la lista, porque una lista inmensa de propósitos puede dar menos resultados que enfocarnos en cambios prioritarios, el refrán dice “el que mucho abarca, poco aprieta”.

Por último, si hicimos propósitos,  quiero que pensemos en los aquellos que nos hacen ser mejor personas, pregúntate ¿Qué tan feliz y satisfecho te sentiste este año con tu actitud? Si la respuesta es “no tanto” puedes incluir en tus lista para el 2017 acciones que no dependen de ningún valor monetario, sólo de ti, ser más honesto, más tolerante,  más leal, amable, ser más agradecido.

Este tipo de propósitos son los que menos promovemos, pero son los más importantes, porque nos hacen mejores personas, cambian nuestra vida, nos acercan más a la felicidad que tanto  anhelamos y pueden llegar a ser los más difíciles de cumplir porque nos enfrentan a quien tiene el control absoluto, a nosotros mismos.

Deseo, qué el 2017 sea un gran año para todos,  recuerda que nuestra labor es que cada día seamos mejores padres, hijos y hermanos, en resumen mejores personas.

Gracias por leerme este año, seguimos leyéndonos el siguiente ¡Feliz año nuevo!

 

Sobre Lizeth de la Cruz

Lizeth de la Cruz
Economista egresada de la UAQ con estudios de maestría en la misma institución. Creadora de #MonederoFeliz convencida de que la educación financiera puede cambiar la vida de cualquier persona y es un motor para el desarrollo económico y social de México.

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