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La educación como herramienta contra la negatividad

Actualmente en nuestro país, se respira un clima de pesimismo y negatividad que afecta a la mayor parte de la población sin importar sexo o edad.

Con frecuencia los padres de familia se preguntan cómo educar a sus hijos en medio de esta ola de eventos sociales que a ellos mismos los lleva a cuestionarse sobre la humanidad y sus valores.

La intolerancia ante la diferencia, el racismo, la economía en picada y  la inseguridad, son sólo algunos aspectos que resultan difíciles de explicar a los niños y jóvenes quienes aún se encuentran llenos de esperanza y optimismo al tener toda la vida por delante.

Aunado a esto, estamos acostumbrados a subvalorar nuestra cultura y nuestras costumbres, ensalzando lo que viene de fuera y en consecuencia, subvalorándonos a nosotros mismos, dejando en manos de otros nuestro presente y futuro.

Crecer en un entorno de negatividad genera individuos con baja autoestima incapaces de superar las adversidades y tener metas y objetivos personales al sentir que su destino ya está trazado de acuerdo a la geografía en qué nacieron y están creciendo. Sentirse menos que otros lleva al conformismo y nos aleja de una vida plena y feliz.

Entonces…¿cómo ayudar a nuestros hijos a no caer en malinchismos y no sucumbir ante la negatividad?

  • No ocultarles la realidad, simplemente explicárselas de acuerdo a su edad. Los niños  escuchan las noticias mientras van en el auto con sus papás, comparten e intercambian información con sus pares en el Colegio, es imposible mantenerlos al margen de la realidad, incluso es innecesario y peligroso crearles un mundo dentro de una  burbuja.
  • Compartir con nuestros hijos metas e ideales sin temor a convertirlos en “rebeldes sin causa”. Es en el seno de la familia donde aprendemos el valor de tener una ideología propia y a actuar en consecuencia.
  • Enseñarles  a hacer y tener amigos. Desarrollar  con ellos una red de confianza fuerte para que los niños se sientan apoyados y aceptados.
  • Enseñar a los niños y adolescentes a ayudar a los demás. Ayudar a otros les permite superar la sensación de impotencia. A través de acciones altruistas apropiadas a su edad, y tareas sencillas que les sean asignadas en su entorno social,  los niños aprenden a sentirse útiles y valorados.
  • Animar a los niños a fijarse metas y objetivos que  puedan alcanzar poco a poco, así  experimentarán el valor del logro alcanzado y disfrutarán al reconocer que un esfuerzo encauzado genera un resultado deseable.
  • No compararlos con otros y permitir que ellos sean su propio parámetro. Evitar comparaciones que les hagan sentir o pensar que son menos valiosos que otros.
  • Fomentar el conocimiento y apreciación de nuestra riqueza cultural.
  • Alimentar una autoestima positiva. Ayudar a los niños a recordar cómo han podido lidiar satisfactoriamente con dificultades en el pasado, ayuda a desarrollar la fortaleza necesaria para manejar desafíos futuros.
  • Acompáñalos en el proceso de aceptar que el cambio es parte de la vida y a desarrollar habilidades para adaptarse.

No parece una tarea fácil, sin embargo, la mejor y más sencilla manera de lograrlo es aplicar los puntos anteriores a nosotros mismos, creer verdaderamente en lo que queremos transmitirles y sobre todo, ser congruentes y no querer ocultarles la realidad, simplemente mostrarles que aún en la adversidad hay oportunidades.

Sobre Yahidania Real

Psicóloga Clínica, Especialista en Psicoterapia Corporal Integrativa

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