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Lo que nos ha regalado el triunfo de Donald Trump

Aunque pareciera que tan polémico personaje no nos pudiera dejar un legado, debemos admitir que de cualquier escenario se aprende algo. Llamarle personaje a Trump no es casualidad, es que en realidad lo es: un personaje sacado para un proyecto mercadológico. Y es que el proceso electoral es eso, un trayecto para vender una imagen, una popularidad  para que se traduzca en votos.
Y es que lo horroroso de este triunfo inusual e ilógico es eso: un proceso manipulador, un proceso que busca destapar las mayores miserias humanas y dejarlas al desnudo para normalizarlas. Es así como toda clase de mezquindades que el colectivo siempre mantiene guardadas porque no encajan con la imagen de la sociedad, de pronto se encuentra con que es permisible.
Es como si a los niños dejaran de prohibirles las golosinas o a los adolescentes fumar, tener sexo y faltar a clases a su contentillo. Trump y su equipo encontraron la manera de comprar la poca dignidad y moralidad de muchos norteamericanos, a cambio de un voto pueden asolear sus sentimientos más oscuros sin sentir vergüenza, pueden vociferar e insultar a los otros que creen distintos a ellos.
Y ahí va Trump a pegar a la falsa moralidad de los muchos creyentes fanáticos de la religión, de los que se rasgan las vestiduras ante el aborto, aunque capaces de sacrificar a sus mujeres a deberes insulsos que no le exigen que pueda usar sus capacidades al máximo porque su fanatismo le dice que debe obediencia al varón… le dan el voto al que prohíbe a la mujer  ejercer el derecho de decidir sobre su propio cuerpo. Le dan su voto mojigato a Trump porque promete prohibir el aborto.
Y está la contraparte pensante, la cordura, la sensatez, la brillante mentalidad de su opositora. La persona que tiene más propuesta, la persona que al contrario del personaje montado, sí cree en la igualdad de oportunidades como una de las bases primordiales para el beneficio de su país… pero es mujer.
Y aquella contrincante que defiende el derecho de las mujeres es castigada por atreverse a ofender esa moralidad inculcada hace siglos, a conveniencia de unos cuantos que creen en la idea de un ser todo poderoso, creador de todo bien pero que al primer paso en falso te castiga con el fuego del infierno sobre tu carne. Ella, la que prometía a las mujeres una mejora de oportunidades, la que era la esperanza para que muchas mujeres americanas pero también latinas se vieran reflejadas en un espacio de poder, ella fue castigada a la hora de los votos. Ella tenía la estrategia necesaria para mejorar las condiciones para todo su país… pero es mujer.
Es así como ahora vivimos el legado de la estupidez de Trump, aquel que en un afán de ser el hombre más poderoso del mundo no dudó en despertar la pesadilla que los norteamericanos guardaban bajo su almohada… él despertó a la bestia que dormía en Norteamérica. Sabía que su lenguaje insultante y soez le serviría de reflejo para que la inmundicia escondida saliera de entre las cloacas a darle su voto.
Trump sabía que no tenía mejores argumentos para eliminar de su camino a la inteligencia, la trabajo, a la constancia, a la lucha femenina que representa la Señora Clinton, la cual tenía mejores argumentos no solo para ganar una contienda limpia basada en propuestas de gente normal y de bien, tenía todo para gobernar su país… pero es mujer.
Y es así como ser mujer sigue siendo un estigma para quienes se niegan a aceptar que la mitad de la población que sigue siendo segregada a las actividades privadas, al cuidado de los otros, a la dependencia de los otros, también piensa.
Y seguiremos padeciendo por la insensatez de los americanos para elegir gobernante y veremos lo que viene como consecuencia de las malas decisiones. Y lo que seguiremos viendo aún en el país más poderoso del mundo es: ningún país puede avanzar a su máxima capacidad si sigue negando la participación activa del 50 % de su población: las mujeres.
No olviden que la mitad del mundo nos pertenece.
 
 

Sobre Alma Rosa Olvera Santos

Ganadora del III lugar en narrativa en el VI concurso internacional de poesía y narrativa VIVENCIAS, organizado por el Instituto Cultural Latinoamericano, en Junin, Buenos Aires Argentina con edición de audio libro antologado. Ganadora de mención especial en concurso internacional ELEGIDOS 2011 organizado por el Instituto Cultural Latinoamericano, en Junin, Buenos Aires Argentina con edición de libro antologado. Integrante de la Unión Hispanoamericana de Escritores y de la Sociedad Venezolana de Arte Internacional. He escrito algunos trabajos para programas de radio por internet en Centro y Sudamérica. Colaboradora en Visión de Mujer

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