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Quien esté libre de pecado, arroje la primera piedra.

Alma Rosa Olvera Santos
Escritora
Activista feminista
Quien esté libre de pecado, arroje la primera piedra
 
La historia comienza con un hombre aburrido de su esposa, un hombre que desea a otra mujer en su cama y en su casa, en una cultura donde el divorcio es poco menos que aceptado, donde el hombre divorciado es sinónimo de burlado o fracasado… una cultura donde aparentemente la viudez es el único camino de un hombre digno para liberarse del yugo marital que lo ata a una mujer con la que no desea más convivir.
 Ahora sigue la calumnia: el marido inconforme hace correr rumores de un supuesto adulterio, sabedor de que el resultado de tal mentira tendrá un final escalofriante. Pero en una cultura tan pobre y tan envilecida, el rumor da resultados, una sutil sonrisa de amabilidad hacia un hombre que no es su marido, fue prueba suficiente para condenar a esta mujer.
 Y así, fue muerta y sepultada por las piedras del odio que lanzaron sobre ella los hombres ofendidos de su pueblo; sus familiares, sus vecinos, su padre y sus propios hijos lavaron con cada piedra la deshonra  por los actos vergonzosos que la mujer cometió en agravio a su condición de hombre y ser superior. En esas tierras donde ser hombre es un honor y las mujeres son menos que un objeto. Donde la mujer es un ser que vive solo para satisfacer las necesidades más primarias de los hombres, una  cultura donde la mujer no posee nada, no tiene derechos, no tiene voz, no tiene sombra ni mirada, donde no es dueña ni siquiera de su propio cuerpo.
Quienes no vivimos en estas tierras debemos estar conmovidas y lanzamos suspiros al aire por estar a miles de kilómetros de cultura tan arcaica, pero… en realidad lo estamos?
La duda me hace brincar de mi asiento, aún aquí escucho a menudo frases que juzgan a mujeres que no siguen el modelo convencional de pareja, de madre o esposa. Aún las mujeres seguimos enemistándonos con la otra solo porque no coincidimos con su manera de pecar… porque así es, todas tenemos nuestros pecadillos… pero en ocasiones no son los mismos que los de otras, pero al fin y al cabo son pecados… por llamar de alguna manera a nuestros tropiezos morales… y quien esté libre de pecado…
Aún en estos tiempos seguimos juzgando bajo reglas de falsa moralidad a los demás, pero para nosotras las mujeres la vara con que nos miden sigue siendo más rígida que la de los varones… incluso entre nosotras mismas nos atacamos ferozmente, nos masacramos, nos criticamos, nos boicoteamos…
Ya es hora de practicar lo aprendido, ya no hay pretexto para nada de lo que acontece, la información y la preparación está al alcance de todas y de todos, es hora de tomarnos de la mano, es hora de cobijarnos juntas, de abrazar nuestros destinos y hacernos compañía… las mexicanas estamos despertando, estamos siendo conscientes de que solo juntas podremos avanzar, ya lo están haciendo las mujeres de otros países… las mexicanas vamos tarde, pero nunca estamos quietas…

Sobre Alma Rosa Olvera Santos

Ganadora del III lugar en narrativa en el VI concurso internacional de poesía y narrativa VIVENCIAS, organizado por el Instituto Cultural Latinoamericano, en Junin, Buenos Aires Argentina con edición de audio libro antologado. Ganadora de mención especial en concurso internacional ELEGIDOS 2011 organizado por el Instituto Cultural Latinoamericano, en Junin, Buenos Aires Argentina con edición de libro antologado. Integrante de la Unión Hispanoamericana de Escritores y de la Sociedad Venezolana de Arte Internacional. He escrito algunos trabajos para programas de radio por internet en Centro y Sudamérica. Colaboradora en Visión de Mujer

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