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La libertad dentro de su jaula

Por Rebeca González Álvarez

La libertad dentro de su jaula

Rebeca González ÁlvarezIdeas, culturas, raíces, costumbres y formas de pensar. Existen tantas ideologías sobre millones de temas, pero este escrito lo quiero dedicar a la forma tan cuadrada que nos volvemos entre más crecemos, esa forma en que opinamos de esto y aquello, creemos que cuando tenemos los ojos cerrados es cuando menos vemos. Me parece que, no es verdad no todos los ojos cerrados duermen y no todos los ojos abiertos observan. Vivimos pensando que somos libres, pero si ponemos atención en todo lo que decimos, en todo lo que pensamos, en todo lo que hacemos, en todo lo que juzgamos, nos daremos cuenta que ni siquiera en ocasiones sabemos quienes somos nosotros, ¿cómo vamos a decir que somos libres? si ni siquiera somos libres de pensamiento, todo lo que sabemos lo hemos adquirido por información, educación, preparación, por otras personas que ni siquiera conocemos.

Todos hablamos de esa famosa frase “libertad” pero vemos gente así y nos espantamos, libres de ideologías, libres de rencores, libres de apegos, libres de miedos, libres de costumbres, pero sobre todo libres de etiquetas, sin importar qué piense otro ser humano de ti, porque eso es lo que eres, les guste o no.

En una reunión donde había amigos y amigas; mujeres casadas con hijos, solteras, divorciadas (con esas etiquetas que nos ponemos, de esa forma en que nos clasificamos),  inicia la plática sobre que una mujer de 18 años es muy joven para casarse, otras opinaban que les gustaría que su hija se casara a los 26 o 28 años porque esa edad es la mejor para hacerlo, pero que los hombres maduran más lento así que la cifra ideal sería a los 30 años; ¡caray! hablamos de esto como si en realidad supiéramos en que momento un hombre o mujer deben casarse. En mis adentros, pensé, que deben casarse cuando ellos así lo decidan ¡da igual la edad! porque si tienes 18 pues eres muy joven, si tienes 30 pues ya casi se te iba el tren, y después de los 35 ya es demasiado tarde porque el embarazo puede resultar muy negativo, pero  no estamos hablando de animales en criadero, estamos hablando de humanos; después siguieron con los hijos: que no se les debe dar todo porque les hace daño, que si les das auto para ir a la escuela pueden accidentarse porque estando en preparatoria son muy inmaduros, que les irá mejor irse en autobús, que deben escoger una carrera basada en la tecnología porque son mejores pagadas, y que deben conseguirse una mujer u hombre con la misma clase social para que sus ideales no bajen y un rollo de cosas que preferí seguir disfrutando de mi cerveza fría con limón. Obvio llego el momento en que me voltearon a ver y me preguntaron que si me pasaba algo, que porqué no opinaba si yo parecía merolico, mi sonrisa fue un poco irónica, ya que mi perspectiva es muy diferente a lo que están hablando, pero claro dirán es que tú no te casaste y no tuviste hijos y  con eso pues matan a cualquiera que pueda opinar sobre un tema de esos.

No tuve hijos, es verdad porque yo así lo decidí, no me importó qué es lo que debe hacer una mujer, o al menos así dictamina la sociedad, pero por supuesto que puedo opinar porque yo soy hija y por supuesto que soy libre de tomar mis propias decisiones que además, considero son buenas para la salud, y también tu eres libre de hacerlo, libre de estudiar una carrera  ¡la que tu elijas! libre de casarte o de no hacerlo, de tener o no hijos, de estudiar o no hacerlo, libre de vivir con alguien, libre de tu cuerpo, libre de tus decisiones aunque éstas no les parezca, libre de expresarte, libre de ser, libre de ser diferente, “LIBERTAD DE SER COMO TU QUIERAS SER”.

Mujeres para que lleguemos a la única y verdadera emancipación debemos dejar de pensar que para ser una mujer realizada debes comprometerte a ser madre o casarte  o hacer amada, creo que eso es una forma de ser esclava de los principios de una sociedad marcada por estereotipos que ella misma nos puso y que depende de nosotras el que no sea así.  Mujeres no podemos dejar pasar la vida para vivirla con miedo, nosotras somos un pedazo de ser, un trozo de humanidad, una bendita sonrisa, un puñado de risas, una mujer, una niña, en ocasiones espacio, otras infinito, si queremos libertad, también pasión. ¡Sé libertad y proclámala!  por esas mujeres que están en situaciones difíciles en su vida, recordando quienes son, no en lo que se convirtieron por encajar en algo que no les pertenece.

No pierdas el tiempo golpeando una pared………..no se convertirá en puerta.

 

Sobre Rebeca González

Rebeca González
Mi nombre es Rebeca González Álvarez, nací en la Ciudad de México el 24 de Junio de 1971 soy la más grande de dos hermanos, emigramos a Querétaro en el año de 1984 y me siento más queretana que los arcos, logre entrar al círculo queretano que la verdad no era nada fácil, pero bien valía la pena; mi vida ha sido toda una aventura, fui una niña hiperactiva ,tuve un accidente en motocicleta a los 17 años que me dejo en coma un año, donde casi pierdo la vida, pero creo que el universo pensó que era mejor dejarme un rato más. Soy Homosexual pero sin etiquetas, Ingeniero Industrial de estudios y escritora de vocación, amante de mi país y de mi gente, cursi, romántica, amo relacionarme con la gente, mis pensamientos son divergentes, soy muy entusiasta, soy hiperfocal de lo que se me encomiende, mi sentido del humor siempre está a la alza así como el dólar, mis percepciones son un don nato, no puedo estarme quieta ni quedarme en cama aun con un resfriado, y juro que nunca tomo red Bull. Hace un año conocí a la persona más maravillosa que hayan visto mis ojos, un “COMBO” con todo incluido a mi novia Renata González a mi media sandia, a la mujer que me enseño a realizar mis sueños y me enfrento a mí misma, a mis miedos, la que abrió mis alas y me regalo la libertad del amar, entonces hoy digo: SOY UNA MUJER COMPROMETIDA, me regalaron un pincel y soy dueña de cada capítulo de esta aventura: “MI HISTORIA”. Y entonces el miedo se me extinguió.

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